DE EMPRESARIO A EMPRENDEDOR RURAL

Nací y crecí en Suecia, uno de los países más ricos del mundo, con un índice de progreso y desarrollo humano de los más altos del planeta y un modelo de país ecológico, pionero en lo que hoy se conoce como la “Revolución verde”.

Con 16 años, mi espíritu emprendedor me llevó a crear mi primera compañía, siempre con la intención de aportar valor al mundo y mejorarlo en la medida de mis posibilidades.

Después de muchos años dirigiendo empresas, sigo pensando que todas las personas sin excepción podemos contribuir, con pequeñas acciones, a cuidar de nuestro entorno, independientemente de nuestra situación.

Y por ello trato de concienciar y sensibilizar a la sociedad de que todos podemos sembrar semillas de esperanza y prosperidad, siendo un firme defensor del progreso económico y social, así como de los avances científicos y tecnológicos.

Pienso que en el siglo XXI, el poder mundial reside en el dominio de la tecnología y la ciencia. Sin embargo, es necesario ser conscientes de los riesgos que conlleva esta transformación.

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Conoce tu pasión. Síguela. Suéñala.Vívela.

Pelle Lundborg

Todo esto se refleja en la Finca Solmark que, sin lugar a dudas, tiene también la huella de mis padres. Me siento muy afortunado del aprendizaje que me han dejado y, sobre todo, de sus valores personales que hoy día conviven en mí.

De mi madre, Annette, autora del libro «El cuidado personal de las plantas» y experta en fitoterapia, homeopatía y micología entre otras muchas cosas, he aprendido sobre todo el cuidado y respeto por la naturaleza y los animales.

De mi padre, P-G, que pasó gran parte de su vida laboral en África y en el Caribe y que ha tenido una vida apasionante como piloto, traductor, empleado de la ONU, la Swedish International Development Authority, la Cruz Roja y SAAB entre otros, tengo ese espíritu inquieto por aprender cada día y esa energía tan fuerte por perseguir mis sueños, incluso en las etapas en que me he tenido que enfrentar a importantes retos.

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De mis padres he heredado el respeto y cuidado por la naturaleza, la inquietud por la divulgación científica y medioambiental y el sueño de mejorar las cosas bajo la premisa de que realmente ¡un mundo mejor es posible!. 

Pelle Lundborg

De ellos he aprendido a apreciar el trabajo bien hecho, pero sobre todo, el valorar la grandeza del ser humano en su máxima expresión, tanto a nivel individual como de grupo. Gracias a ellos, me siento repleto de energía y motivación para transformar esta finca en ecológica y sostenible y aportar mi granito de arena para mejorar el mundo como mejor sé: poniéndole corazón a todo lo que hago.

Mis dos hijos son el motor de mi vida y a ellos también les entusiasma la naturaleza, la vida en el campo, jugar con los perros y descubrir todos los rincones de la finca.